No queremos ser sexistas... es una herramienta útil para todos aquellos que fisicamente están dispuestos a exponerse al ímpetu y la energía de semejante invento del maligno (benigno, para según quienes) Los cuerpos y sus zonas más erógenas quedan expuestas a la violencia de la máquina, de su émbolo (o pistón) en series de placer que desvanecen la sensualidad de lo sutil para establecer puntos relevantes de una intensidad a escala no humana.
Las máquinas para (de) follar no piensan... o si???
No queremos ser sexistas... es una herramienta útil para todos aquellos que fisicamente están dispuestos a exponerse al ...