ahora que los juguetes con su salida del armario han puesto fin a la-blanca-navidad, con aquellos afortunados que han sobrevivido a las alcantarillas postmodernas, es tiempo de jugar antes de una merienda Biomanán, dopados por el subidón de las rebajas, ese ritual que, con ser sustitutivo de las navidades, resulta más honesto que el original; de todas las mujeres de Guerín que se pueden resumir en Sylvia, juguemos a que ésta es Christina
ella es [una de] todas las mujeres a las que acude Sophie Calle, recopilando puntos de vista que convergen en la artista, convirtiéndose así en objeto de [sus] miradas y el resto de ellas, por tanto, en sujeto [de miradas, of course] ellas (también [y sobre todo] la Rosenvinge), en prenez soin de vous, podríamos decir que le permiten a la autora, (muy Cindy [Sherman] pero en la era digital ya no hay que disfrazarse para jugar a [qué-quieres]-ser-[de]-mayor)
las niñas de hoy, ya no vienen de París, ni juegan a las mamás, los juegos-de-rol de las suyas giraban en torno a cocinitas, Nancys y Barriguitas:
para jugar, cada una habilitaba una estancia de la casa, excluida la cocina -territorio de las madres-) como su propio hogar cuando todavía no podía siquiera intuir la precariedad de vivienda que años después nos iba a hacer ver esas okupaciones infantiles como una suerte de premonición e incluso germen de las intervenciones artísticopolíticas de Santiago Cirugeda] y en cualquier caso de lo que había de constituir nuestro lugar)
antes de que las niñas puedan ser conscientes, sus mamás ya las han convertido en sus réplicas en miniatura con los modelitos comprados en las mismas tiendas, las mismas marcas, los mismos modelos (comptoir des cotonniers) así que cualquier otra actitud rebelde performática imaginable resultará escasa (teniendo el listón tan alto de la réplica total y no sabemos hasta qué punto peligroso) o bien se convertirá más que en un disfrazarse, un quitarse esa máscara heredada y dejar de sentirse esa marioneta para quizás volver a portar otros hilos pero Angélica Liddell intenta abrir la mirada en contra del confort que nos hace ciegos a las prisiones sociales
Y esta historia no trata tanto de lo que no se ve como de lo que, viéndose, no se mira.
Belén Gopegui, El padre de Blancanieves
catálogos: prenez soin de vous | Nancy y sus conjuntos


