Podría decirse que Signal es uno de los pocos súper-grupos estables de la electrónica experimental-pop. Claro que también es la unión de los tres regidores del sello alemán raster-noton (archiv für ton und nichtton), a saber, Olaf Bender, Frank Bretschneider y Carsten Nicolai, de modo que más que unión de famosos underground, lo es de compañeros de toda la vida que siguen carreras en solitario con notable éxito.
Signal
Robotron
Raster-Noton/Rotor
Electrónica
Así, los escasos discos de Signal vienen a ser como pequeños manifiestos de uno de los colectivos/no colectivos más interesantes que existen en la interfaz de lo audio y lo visual. Los tres, además de músicos, son creadores visuales y eso es algo que se nota desde las bellas presentaciones de sus CD's hasta sus actuaciones, donde la componente visual es parte integral de la performance. De hecho, cabe pensar y razonar que se encuentra de alguna forma, muy abstracta, en su misma música.
¿Qué música? No es fácil de definir, pero a mi siempre me ha parecido que Signal vienen a ser los Kraftwerk de hoy en día, menos "pop" (y sin letras), más "bailables" (hasta cierto punto) y con la inclusión de una serie de ruidos funcionales que los de Düsseldorf jamás hubieran utilizado. Esta afirmación es fuerte, pero puede argumentarse en un cuidado similar por los sonidos, en las variaciones mínimas de un ritmo en apariencia monótono, por el modo especial de superponer a ese ritmo melodías (en el caso Kraftwerk) o texturas (en el caso Signal) y, sobre todo, en un ambiente de distanciamiento impasible/afectivo del material que hace sonar esto y aquello como música de cyborgs.
Por otra parte y como Signal no da puntada sin hilo, el nombre del CD "Robotron" habla también de la interfaz entre lo mecánico, lo digital y lo humano. Robotron suena a robot, pero también es el nombre de los ordenadores fabricados en la RDA, de donde son originarios Signal. Aquí hay un juego entre lo nostálgico de una era tecnológico-política que ya entonces producía cierta risión y la referencia directa al hombre/mujer mecánicos.
Otro factor de contemporaneidad que influye en Signal es la globalización. Donde Kraftwerk en particular y el "krautrock" en general, trataban de recuperar una tradición cultural europea malograda por el nazismo y trataban de encontrar alternativas al rock/blues norteamericano, Signal vive en una época radicalmente distinta. Su música es muy europea, pero en realidad podría realizarse hoy en cualquier parte, porque las comunidades artísticas operan y dialogan en la globalidad.
Tampoco se producen búsquedas como las de Can, que encontraban el funk en África o Hispanoamérica. Hoy en día ya se ha buscado bastante por el mundo y queda poco por rescatar y utilizar. La concepción es distinta y tiene que ver con una posible idea de trans-modernidad.
Con todo y su carga conceptual, una de las virtudes de Signal y de Raster/Noton es que, perteneciendo de manera indiscutible al lado más riguroso de la electrónica, siempre mantienen tendido un hilo entre ellos y el espectador que permite a este seguir la música de manera intuitiva, sin necesidad de grandes construcciones intelectuales. Eso llega, pero la puerta son los sentidos. Luego cada cual sacará sus conclusiones, reflexiones o una simple sonrisa de satisfacción.
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