Por Marta Peirano (ADN.es)
A esta hora (hace dos días [e-limbo*]), millones de personas han actualizado su blog, compartido fotos personales en Flickr o reporteado sus últimos movimientos en Twitter. Sus canciones, libros y ciudades favoritas se pueden leer en sitios como Facebook, sus opiniones políticas en los foros públicos. Sus compras figuran en las listas de Amazon y su localización exacta, en algún punto del globo Google Earth.
Hace diez años, la organización más rica en datos personajes ajenos era la cadena de supermercados WallMart, gracias a las tarjetas de puntos. Hoy la vida de millones de personas anónimas puede ser reconstruida prácticamente al minuto con datos que ellos mismos han cedido sin coacción.
La edición 2007 de Ars Electronica va de eso y se llama Goodbye Privacy (Adiós intimidad).
Fiebre colectiva de Exhibicionismo Digital 2.0
A diferencia de las muchas conferencias dedicadas a la vigilancia, la privacidad y la seguridad que han tenido en los últimos cinco años, Goodbye Privacy no hablará del Gran Hermano, de RFID o del límite entre los derechos de una empresa, gobierno u organización sobre los ciudadanos que se relacionan con ellos. Esos temas ya están hablados. Lo que nos interesa hoy es qué pasa cuando es el propio ciudadano el que renuncia a su privacidad para pertenecer a la esfera pública, donde están todos los demás.
"Es muy a propósito que llevamos este 'riesgo de exposición pública' -explica el director artístico del festival, Gerfried Stocker- porque este paso a paso de desnudarnos ante desconocidos para formar parte de la esfera pública es la única manera lógica y consistente de presentar Goodbye Privacy".
Pensándolo así, no es tan extraño que la primera conferencia sera una charla de jueces.
Un programa espectacular, pero sin estrellas
Ars Electronica, que viene a ser como la Bienale del New Media Art, tiene un programa denso y muy completito que, aunque se inaugura hoy, no arranca hasta mañana y se extiende hasta el martes que viene. El Symposium, el verdadero corazón de Ars donde expertos y visitantes se sientan en círculo para debatir los temas del congreso, ha sido comisariado por los artistas, teóricos y escritores Ina Zwerger y Armin Medosch. Aunque tiene menos caras conocidas que de costumbre, es posiblemente la mejor edición de Ars en los últimos cuatro años, y el artista destacado de este año será Marko Peljhan -fundador de Ljudmila y Makrolab- y su exposición Situational Awareness.
Además de las charlas y las mesas redondas, hay dos exposiciones, varias performances, una intervención en la que el Metaverso invade la ciudad de Linz y los premios más prestigiosos del circuito de Nuevos Medios. Este año, Ars Electronica ha añadido a su gala de premios una nueva y necesaria categoría, el premio de arte híbrido para aquellos trabajos interdisciplinarios, a caballo entre la ciencia, el arte y la tecnología, como algunos de los trabajos de vida artifical que forman parte de la exposición.


