Cabe argumentar que The Black Dog fueron de los grupos más influyentes en la electrónica de principios de los 90. El hecho de que estos padres fundadores del IDM no sean tan populares como otros tiene varias razones: que en sus tres años de auge no eran tantos quienes se acercaban a una música que rompía con el 4/4 típico del house y el techno y a que sus primeros discos salieron en forma de EP para DJ's. Solo con "Bytes" y sobre todo "Spanners" The Black Dog (también Black Dog Productions) lograron un reconocimiento publico similar al de un Aphex Twins, un Mike Paradinas, unos Orb, unos Autechre, unos LFO… La "cuadra" original de WARP en sus recopilaciones Intelligent Dance Music.
Aunque hoy en día a muchos el IDM les pueda parecer una pesadez trufada de pretenciosidad, entonces, primero de los años 90 tenía una significación liberadora, expansiva. Por aquel entonces la música electrónica estaba dominada por un rígido 4/4. Ya podía llamarse house, acid, techno o trance, toda la nueva música estaba marcada por ese patrón. The Black Dog traía otros ritmos, extraídos del funk y de los breaks, tal y como se habían comenzado a utilizar por el elektro y el hip-hop casi diez años antes. Esta herencia del hip-hop puede observarse en una de la mejores piezas de este doble CD: "Ambient with teeth", toda una declaración de intenciones. Como era previsible, esta quiebra del ritmo cuadrado abriría el campo a otro tipo de complejidades rítmicas, unas veces tomadas de músicas étnicas, otras populares deformadas… El cielo era el nuevo límite.
Pero lo que traían The Black Dog era algo más que un simple cambio de ritmo. Con ellos y sus compañeros entramos de lleno en la era del sample como alternativa al mundo de sonidos sintéticos del techno/house, otra aportación del Hip Hop y el Elektro pero dirigida ahora digitalmente. Al igual que con los cambios rítmicos, la introducción del sample y la edición extrema traerían consigo una liberación de los "sonidos característicos" del techno (cajas de ritmos Roland, sintetizadores de varios tipos, determinados efectos, etc.) y de nuevo abrirían una amplia avenida por que habrían de circular las citas más insospechadas, las referencias más peregrinas, los "robos" más descarados.
Como en todo, la evolución de lo que al principio resultaba tan excitante daría en excesos y en defectos y las semillas de The Black Dog, aparte de abrir la percepción de amplias masas a la posibilidad de un pensamiento "transversal" acabaron sirviendo de alfombra sonora inane en miles de "lounges" o derivaron hacia complejidades "virtuosas" cada vez con menos sentido.
Pero en estos momentos, entre 1989 y 1991, los que captura este doble CD con sus siete primeros 12", la música de The Black Dog (de donde luego saldría Plaid) llegaba como un viento fresco en las pocas pistas de baile que se atrevían a ponerlo y en los regresos a casa en la neblina de la madrugada y de una noche completa. Gran música que suena a invención, a imaginación, a llegar algo más allá…


