"Estar cerca del público", explica su comisario, Pablo Berástegui. "Hemos intentado establecer un vínculo con los espectadores, invitando a artistas reconocidos que comuniquen cosas y no sean crípticos". Objetivo: espectáculos que involucren al público.
... lo que esto es -exactamente lo que quiere ser- se dice y muestra a ojos vista. En palabras del periodista que recoge las declaraciones del organizador de La Noche en Blanco, una "quermés artística internacional", algo que ofrezca "espectáculos que involucren al público". Hace tiempo que venimos viendo que el desplazamiento del arte a la esfera de las industrias del espectáculo y el entretenimiento es un hecho cada vez más evidente y consumado. Tanto que, a estas alturas, rasgarse las vestiduras resultaría hipócrita, si es que no patético, ciertamente.
Pero hay algo en todo lo que esto representa que, realmente, no acaba de dejarnos buen sabor de boca. Tenemos aquí, sin duda, buenos artistas (Douglas Gordon, Kentridge, Sandison, incluso Muntadas o Alvargonzález ... ), buenas intenciones (las declaradas por la gente de offlimits, ladinamo, artpalace o los desvelados de AVAM, por ejemplo) y una cierta inteligencia de lo que reclama la nueva economía del arte -producir imaginario colectivo, social, antes que comerciar objetos- y su nuevo destinatario final, más el espacio público que el museístico o el privado. Y lo cierto es que producir se ha producido mucho, y además para lo público y la ciudadanía, de modo que todas las agencias del arte deberían entonces mostrarse contentas -y de hecho ninguna (de los artistas a sus galeristas pasando por la crítica) parece no estarlo.
Y sin embargo, no puedo evitar reconocer que personalmente hay algo en todo esto que no me gusta, que no me gusta nada. ¿Será acaso que todavía sigo creyendo en aquel aforismo de Paul de Man de "la dificultad de la lectura nunca debe ser menospreciada"? -algo que trasladado al espacio del arte reconoce en él -contra el espectáculo, contra la banalización del entretenimiento- la fuerza aún vigente de una enunciación que se sospecha siempre enriquecedora -la de un cierto "noli me legere" en el que con rotundidad blanchotiana se cifra en la obra la presencia inconsumible de un núcleo profundo, opaco, ilegible, radicalmente inexpugnable siempre?
Por favor, déjenme pedir, aunque sea sólo sotto voce: si aún queda algún artista por ahí, sea algo críptico, un poco, le rogaría. Comunique algo, vale, pero que esa comunicación sea auténtica (habría dicho Debord). Y que, de paso, lo sea de algo suficientemente digno al menos del nombre que se le otorga ...


