Fueron las musicales de la época. Tenían fama, dinero y la de miles de seguidores. Caprichosos, soberbios, triunfales, protagonizaron aventuras amorosas, escándalos mayúsculos y veladas del bel canto inigualables. Pocos artistas, sin embargo, estarían hoy dispuestos a sacrificar lo que ellos sacrificaron.
Los , los cantantes castrados en la infancia para evitar que su voz cambiara con la madurez, son el tema de la exposición que hoy se inaugura en la del compositor en Londres».
Es un artículo de Begoña Arce en . lo ha encontrado y ha añadido algo más: sobre Farinelli con la voz de .
Las damas se volvían locas por aquellos seres que no habían perdido su capacidad para hacer el amor, sin la desventaja de un inoportuno embarazo. Hasta a Casanova le falló la puntería cuando creyó haberse enamorado de un castrati y tras indagar más profundamente descubrió que el objeto de su pasión era realmente una mujer.
Yo pongo , un y una anécdota más: la última aparición del castrato en una opera fue en Londres, 1825, cuando Giovanni Battista Velluti protagonizó "Il Crociato in Egitto" de Meyerbeer. Velutti, que irónicamente tenia fama de pichabrava, se había gastado todo lo que tenía en noches de farra y garrafón, y esperaba que la representación empezara un castrato revival, como ha pasado con las operas de Abba y
Hoy no me puedo levantar. Para desgracia (suya), se equivocó: Inglaterra no había visto a un castrato en 25 años y, o bien no le gustó lo que vió, o bien les gustó tanto que les pareció inmoral. Tras el estreno, los periódicos locales advirtieron a sus lectores que el espectáculo no era apto para señoras y Velluti redirigió su carrera hacia el cuidado de la remolacha y la lechuga escarola. Fue el final de los castrato y, probablemente, el principio de las Drag.
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