En 1957, Jean Seberg protagonizó su primera película, 'Saint Joan', en la que interpretaba a Juana de Arco, dirigida por Otto Preminger y con un guión de Graham Greene, basado en la obra de teatro de George Bernard Shaw.
En 1958 volvería a trabajar con Preminger en la conocidísima ' Bonjour Tristesse'.
En 1959 se convertiría en la musa de la Nouvelle Vague gracias a su papel en la mítica ' A Bout de Souffle', de Goddard.
A finales de los años 60, Seberg era un icono en Francia y una delicada estrella de Hollywood que cometió la imprudencia de entrar en política y apoyar la causa del grupo radical antirracista Panteras Negras (el mismo que apoyó también Jane Fonda).
Lo pagó muy caro.
En 1970, ese siniestro personaje que fue el director del FBI John Edgar Hoover, decidió hundir su reputación y puso en marcha una campaña de desprestigio, que consistió en extender el rumor de que el hijo que Jean Seberg estaba esperando no era de su marido, el escritor Romain Gary, sino de uno de los miembros de las Panteras Negras.
Aquí podéis leer el infame documento:
Tras extenderse el rumor, Seberg sufrió un adelanto del parto y dio a luz a un bebé muerto. Al día siguiente ofreció una rueda de prensa, donde estaba presente el cadáver del niño. Blanco.
A partir de entonces, cada aniversario del nacimiento muerte de su hijo, Jean Seberg intentó suicidarse. Hasta que el 7 de septiembre de 1979 lo consiguió.
Aterrador.
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