Durante la Segunda Guerra Mundial, el matemático Maxwell Herman Alexander Newman, profesor de Alan Turing, propuso una máquina para acelerar la decodificación del código Enigma de los alemanes. Al ver las dificultades mecánicas de la máquina, Thomas H. Flowers, ingeniero de la Post Office Research Station (PORS), tuvo la osada idea de proponer que los datos de las cintas se almacenaran internamente, de manera electrónica.
La máquina, que sería llamada después Colossus, fue diseñada por Thomas H. Flowers, S. W. Broadbent y W. Chandler de forma ultrasecreta. Ni siquiera ellos mismos pudieron ver nunca todas las partes de la máquina y nunca se hicieron reproducciones de los diseños originales, los cuales se tomaron directamente de las notas elaboradas por sus creadores.
Nunca hubo manuales, ni registros o preguntas sobre sus piezas o la cantidad de labor consumida. Su ensamblaje y el montaje de sus conexiones internas se efectuó por etapas, usando personal distinto, para que nadie supiera los detalles de toda la máquina.
Más tarde, el propio Turing fue reclutado en Bletchley Park para participar en el diseño de Colossus.
La primera Colossus se puso en funcionamiento en diciembre de 1943. Para alivio de Flowers, la máquina resolvió adecuadamente su primer problema en sólo 10 minutos, repitiendo además el resultado de manera consistente en, al menos, dos ocasiones consecutivas.
Algunas de las características más importantes de Colossus eran las siguientes:
+ Empleaba el sistema binario.
+ LLegó a tener 2,400 tubos de vidrio al vacío.
+ Sus datos de entrada los leía de una cinta de papel perforada usando una lectora fotoeléctrica.
+ Usaba circuitos de dos estados y sus operaciones eran controladas mediante los pulsos de su reloj interno, lo que hacía posible operarla a cualquier velocidad, lo cual era muy útil para probarla.
+ Sus circuitos permitían efectuar conteos, aplicar operaciones Booleanas y efectuar operaciones aritméticas en binario.
+ Sus funciones lógicas podían manejarse de manera preestablecida usando un tablero de interruptores, o podían seleccionarse de manera condicional (había una especie de menú con las configuraciones posibles) usando relevadores telefónicos.
+ Era totalmente automática.
+ Tenía una memoria de cinco caracteres de cinco bits cada uno, los cuales se almacenaban en un registro especial.
+ Su velocidad de operación era de 5,000 Hertz (ciclos por segundo), esto contrasta notablemente con la velocidad de las computadoras modernas, que es del orden de millones de Hertz.
+ Medía 2.25 metros de alto, 3 metros de largo y 1.20 metros de ancho.
+ Sus resultados se almacenaban temporalmente en relevadores para luego darles salida a través de una máquina de escribir eléctrica que funcionaba a una velocidad de 15 caracteres por segundo.
+ Permitía saltos condicionales.
+ No contaba con programas almacenados internamente y era, obviamente, una máquina diseñada explícitamente para tareas criptográficas.
Se estima que hacia el final de la guerra había al menos 10 máquinas Colossus en operación (todas ellas distintas) y varias más estaban produciéndose. También parece ser que se construyó toda una serie de pequeñas máquinas y acoplamientos especializados en Bletchley Park en esta época.Aparentemente se destruyeron ocho de las 10 máquinas Colossus de Bletchley Park en 1946, por orden directa de Winston Churchill. Una más sobrevivió hasta los 1950, y la última fue desmantelada en 1960 cuando todos los diagramas de sus circuitos y sus planos fueron quemados. Se sabe que varios científicos norteamericanos vieron funcionar a Colossus en visitas secretas a Bletchley Park después de la guerra, pero el gobierno británico vetó toda la información sobre la máquina durante 30 años. Las razones no fueron sólo militares, sino también políticas, pues se sabe que hubo al menos un bombardeo alemán a una ciudad inglesa que pudo haberse evitado gracias a Colossus, pero que se dejó proceder (a costa de un sinnúmero de muertes) para proteger uno de los secretos mejor guardados durante la Segunda Guerra Mundial.