Basta con tres ejemplos para darnos una idea de su importancia. Alguien pensaba que Marilyn Monroe se pintaba ella sola el eyeliner? Esa cara tan americana sin embargo lucia una mascara japonesa. Siouxsie consideró que debía escudarse tras una elaborada caracterización kabuki y se puso en manos de Shu Uemura, creando el personaje que conocimos. Y Madonna, tras instalarse en el barrio de las mansiones londinenses quiso cubrirse con el halo de lo más chic-sensible, discrección y sutileza. Qué mejor que los rasgos típicos de una sumisa geisha! Tres rostros, no, tres caracterizaciones o personajes creados a base de lipsticks, polvos y pestañas.
Shu Uemura Nacido en Tokio en 1928, fué el único estudiante masculino de la Tokyo Beauty Academy donde se graduó...