En realidad no son movimientos independientes, sino que van unidos. A Lessig, que predicaba sobre la posibilidad de cambiar la forma de trabajar de los políticos en Washington, le instaron a actuar. Incluso crearon el sitio Draft Lessig, así como grupos en Facebook y MySpace, para presionarle.
Aunque aún ha tomado la decisión de entrar en política —lo hará en los próximos días—, sí ha planteado cómo lo haría: a través del movimiento 'Change Congress' para "cambiar el sistema, la ética, el poder del dinero en Washington", según explica en un vídeo recién publicado, donde ofrece los primeros detalles de la iniciativa.
"El poder del dinero en Washington es nuestro propio alcoholismo", asegura sobre EEUU. El objetivo es ético y económico: cambiar la forma en que se financia la política hacia una más 'limpia' para cambiar la manera de hacerla a nivel nacional.
¿Cómo? Lessig plantea la posibilidad de formar una coalición de todos los congresistas —independientemente del partido al que pertenezcan— que estén dispuestos a no aceptar dinero de 'lobbies', rechazar los 'earmarks' —partidas presupuestarias específicas que se suelen utilizar para devolver favores— y apoyar la financiación pública de las campañas.
El crecimiento de este 'Change Congress Movement' planteado está planteado de forma viral, de forma que "a medida que crezcan los miembros se puedan hacer cambios reales". Pero sólo es una idea a la que se dará forma a través de un comité exploratorio organizado a través de Internet que ya tiene página web.
¿Difícil? Muchísimo. Se trataría de dar una vuelta de tuerca casi completa a la dinámica política estadounidense. Igual que sería complicado que Lessig, aunque decidiese presentarse por el distrito 12 de California, llegase al Congreso, porque tiene una rival difícil, Jackie Speier, con una gran trayectoria.
Su baza es la ética. Mientras ella acepta dinero de empresas vinculadas a los intereses que regula, Lessig se compromete a no hacerlo. Como probablemente no es suficiente, también se compromete a utilizar todos sus recursos para crear un movimiento a nivel nacional y ofrece una garantía: dimitir si los votantes de su distrito creen que ha fallado en sus planteamientos.
Garantía con la que pretende asegurar el "cambio progresivo de la ética" que vende. Ahora bien, no va a tirarse a la piscina. Para tomar la decisión de presentarse o no pide "ver" el apoyo a su idea. Algo que, desde su punto de vista, merece la pena, porque "vivimos tiempos en los que hay una oportunidad para hacer cambios fundamentales".


