Comprendí, sin embargo, que igual que la voz, de un momento a otro, dejaba escuchar el silencio en torno, así también el trazo del recorrido y del color en pintura estaba bañado de vacío, y el trazo de las palabras estaba bañado del "blanco" del poema; las palabras trenzadas juntas, como regueros de nubes o de aguas espumosas, señalaban el fondo de inmanencia que no podía ser objeto de discurso, de donde no cesaba de proceder la autencidad de las cosas, dispensando de toda fe. ¿Paisaje o estado de mi alma?
Dominique de Courcelles, "Variaciones de noche", Viaje de hierba y de lluvia
la-blanca-navidad ya se ha instalado en Madrid. al son de 'súbete al bus de los deseos cumplidos' los madrileños hacen largas colas en Cibeles o Colón.
¿Es desear la muerte desear la vida? Mis más mínimos movimientos me parecen abocados a la decepción. Reflexionar sería casi incongruente. Aspiro a liberarme de toda lógica del deseo.
Dominique de Courcelles, "Variaciones de día", Viaje de hierba y de lluvia
el sueño blanco (a modo de noche blanca prolongada) se disipa en las mareas ruidosas del negro asfalto: calles intransitables, atasco-continuo de intensidad punta; sin hablar más que de las contaminaciones visuales: luces más bien horteras (insuperables e inesquivables las de la calle Velázquez o los colgajos burbujoides -igual se proponen tomar el testigo de las [burbujas] de Freixenet que por fin Scorsese ha conseguido aniquilar- no sea que alguien las eche en falta) se salvan los arbolillos de Atocha

Apenas sabía nada de la obra de este poeta, pero me acordé de golpe de que, treinta años antes, había inventado yo dos versos suyos situándolos, a modo de cita, a la entrada de Nuevas impresiones de Praga, capítulo sexto del libro más eufórico de los que escribí en mi juventud:
Oscura la negritud / del mármol en la nieve.
Al amigo que iba conmigo le hablé de la mínima y rara relación que tenía con Vladimir Holan: dos versos inventados no por capricho sino porque necesitaba una cita que hablara del contraste entre lo blanco y lo negro y no la había encontrado en ningún libro.
Enrique Vila-Matas, "Café cubista", Exploradores del abismo
recogiendo el sentimiento más sincero [también amargo y contradictorio] que todos [hagamos por ocultarlo tras sonrisas y dulzuras (o no)] sabemos, provocan estas fiestas, es evidente que con la sobrecarga de empalago, en lugar de mitigarse, al contrario, la repulsa a esta gran orgíacarnavalescoconsumista se ve potencializada. viendo cómo se encamina su evolución año a año, cada vez más desubicado su carácter de celebración cuya incoherencia no se sabe bien si es mayor por parte de quien declara tener sentimientos religiosos o de quien no.
el intento de dejarse deslizar por sus luces de colores y saborear un pedazo de turrón se convierte en una desilusión mayor cada año, como si de cada vez descubriese, con horror, que los-reyes-son-los-padres aunque, como compensación se me aparece con nostalgia el año en que la iluminación navideña de Madrid se puso en manos de artistas y por alguna extraña razón pasó la censura municipal el proyecto de palabras de Eva Lootz
La verdad no es la correspondencia entre las palabras y las cosas. La verdad es un ejército móvil de metáforas, según la brillante metáfora de Nietzsche. La verdad es la acumulación de las relaciones creadas por el hombre.
Fabián Soberón, Nietzsche, Borges y Caeiro. Lenguaje y poesía
menos mal que en isolée la navidad se viste de glamour, su gruta, dorada Möet Chandon


