En Hierro 3 (Kim Ki-Duk, 2004), la estructura social fuerza al protagonista a desarrollar estrategias de desaparición para poder filtrarse en el lugar que desea habitar con la mujer amada de tal modo que la narrativa de la película se centra en el proceso evolutivo del protagonista hacia este fin, dada la imposibilidad de mantener su vida de okupa en pareja (deslizados en casas ajenas durante los -normalmente breves- periodos en que permanecen vacías) ante la oposición de un marido maltratador que recurre a la ley para recuperar a su esposa y encarcelarla en su jaula de oro. Este deslizamiento que rellena viviendas en los huecos provocados por las ausencias de sus propietarios, representa aspectos de 'habitamiento' que no dejaría de reconocer Zygmunt Bauman en su tesis acerca de la Vida líquida contemporánea. Al mismo tiempo, este vivir entrecortado en los intersticios de los demás, habitar precario, no deja de reflejar la fragmentación en la experiencia de la modernidad. O, de otro modo, la propuesta de Kim Ki-Duk, podría servir como alegoría de nuestra ubicación en la Red a través de los recursos de la web 2.0, habitando esos huecos que posibilitan nuestra participación en su construcción.
Debemos reparar en que el fragmento es la única respuesta acorde con la disolución de la experiencia estable en la modernidad, es la asunción de la crisis de la epistema clásica que organizaba las similitudes y las semejanzas en un cuadro ordenado. La modernidad es una crisis y un laberinto de lenguajes. El fragmento no ofrece la seguridad del discurso clásico ni la forma afilada y compacta del aforismo, pero sí da cuenta de nuestra experiencia de la precariedad. "Y no como refugio de la nostalgia o melancolía de la totalidad, sino como una singularidad de una puesta en común no totalizante, como reivindicación simultánea de lo común y lo plural, de la unidad y la diferencia".
José Jiménez, La vida como azar


