[ Sujeto 18 - "¿Quieres ser mi príncipe?" - Barcelona 2006-07 ]
He pensado que cuántos cientos había de ellos circulando por Europa, y a cuántos como yo les habrán enchufado un papel en forma de billete sin darse cuenta.
Los falsificadores de billetes son una figura que siempre me ha inquietado, y ahora mas después de este suceso. De hecho he pensado bastantes veces en hacer mis propios billetes. Imagínate, estar en casa sin trabajar, y pudiendo gastar todo lo que te apetezca sin preocuparte de las cantidades, porque sabes que llegarás a casa y podrás coger otro puñado, así sin mas.
Por otra parte, colar un billete no debe ser fácil, y ha de tenerse y una serenidad fingida para pagar, como mínimo al principio.
Se ha de tener cuidado en los lugares donde se intenta colar el billete, tendrá que ser en un sitio sin seguridad o en alguno en el que vayan con tanta prisa que no se percaten. Seguro que en cuanto te acostumbras a ello no debe ser tan difícil enchufarlo en un súper como el Dia.
Primero se debe acumular el cambio devuelto de esos lugares sin control, para después pagar en lugares con control, que son los que cuentan ¿no?. No creo que un falsificador de billetes un poco profesional se compre la ropa en H&M…
El falsificador es una persona que ha de medir sus pasos, ocultándolos, para poder llevar a cabo su finalidad. Finalidades cuestionadas por la ética moral política o gubernamental , y después por otras esferas sociales. En el fondo, lo que nos parece mal de todo esto es la no ética del falsificador, o la mala ética del sujeto que nos engaña, nos sentimos directamente atacados, auque no es así. Él no nos engaña a nosotros directamente, sino que engaña para poder realizar su objetivo: conseguir billetes auténticos.
Por supuesto, la ética de este individuo es distinta de los que opinan que falsificar esta mal: es un criminal, un mentiroso, un estafador.
Pero ¿por qué consideramos un estafador un estafador? Eso significa que consideramos "cosas" verdaderas y falsas, cosas que son de verdad y cosas que son de mentira, todo remitiéndonos a la realidad o lo real como auténtico. Trazamos una idea de falso o estafa a partir de algo que no consideramos de verdad. En definitiva tenemos la idea de verdad y mentira, y todo politizado, para poder verificarlo.
La estafa es considerada un delito contra la propiedad del patrimonio, y puede desarrollarse de forma pasiva o activa, y hay una tabla de niveles de estafa, una mentira de un niño a su madre no es considerado una estafa, aunque su madre puede sentirse estafada, pero ya tenemos una moral bastante bien definida sobre cuestiones de afección y mentiras para no castigar al niño con una pena de cárcel.
Existen diversas producciones de carácter artístico que cuestionan la idea de autenticidad a partir de la idea de engaño o estafa, demostrándolo o sin demostrarlo. ¿Cuántas obras estarán colgadas en las salas de importantes Muesos para que podamos observar, teniendo la verdadera en restauración? A menudo lo ponen un la parte inferior derecha, pro a veces se nos pasa esa información, y creemos haber visto Monet verdadero.
Y aquí me remito a los famosos 0100101110101101.org (www.0100101110101101.org ), que es la producción más interesante que conozco en este ámbito después de The yes men (www.theyesmen.org).
Este tipo de grupos van más allá del entretenimiento radical. Estafan y engañan aunque desde unos límites que se van definiendo a lo largo del proyecto.
Con "Nike Ground" , el colectivo nos da unas pautas bastante claras sobre que quieren hacer: activar la población y desarrollarles un pensamiento crítico, o como mínimo una opinión sobre algo en concreto, que suceda algo desde el engaño o la alucinación colectiva, desde el marketing guerrillero para que pase otra cosa basada en esa estafa social. Aunque el grupo tuvo un juicio con Nike en el que salieron completamente limpios, las cuestiones planteadas sobre cruzar el límite del plantar un contenedor hig-tech en la Karlsplatz de Viena en nombre de Nike ha trazado otra línea sobre los límites de la posibilidad en el engaño o la estafa para producir una pieza o acción. La estafa solo es la metodología usada, y en eso se basa la obra: en esa metodología.
Pero existe un "problema", o algo que consideramos como un impedimento para su ejecución. Me refiero a esa moralidad o ética que poseemos, institucionalizada a partir de las esferas políticas en forma de reglas, y claro, sabemos que todo esto es cultural. No obstante, no defendemos demasiado ese factor, solo nos remitimos a los hechos de que se a atacado a un individuo. También hay la protección del atacado: ¿qué derecho tienes tu sobre la otra persona?.
Aquí existen dos individuos: el estafado y el estafador, o el que realiza el engaño y el engañado, y una frontera que no debe cruzarse y que va trazándose dependiendo de la moralidad de cada cultura o de cada individuo.
Este tema me sorprende, y me inquieta. Se establece una hecho lineal mediante la acción que genera el estafador. Él estafa o hace creer y existe una reacción determinada por esa acción. Conceptualmente podemos llamarlo anuncio: se genera una idea a partir de una acción publicitaria que desarrolla comportamientos de compra. La simple teoría de acción-reacción.
En "Televisión, valores y adolescencia", de ..-------------(poner lo de los adolescentes se sienten identificados con el publico bla bla y acabar diciendo que donde los productores trazan la linea si es que la trazan o ha de ser el gobierno que no tiene consciencia de ello?)
Pero, ¿qué líneas existen entre el poder de hacer y la moral del no deber hacer?.
En el arte, esas líneas se han intentado desfragmentar en algunas ocasiones, desmontar, trazar nuevos perfiles o llegar al límite con alguien o algo, un deporte de riesgo en el que te propones definir tus metas, hasta donde puedes llegar, como en una pieza de Bodyart.
Intentando delimitar y estructurar un esquema sobre las demarcaciones entre la construcción homosexual partida desde lo heterosexual y la conciliación de la idea pareja desde una página de contactos de Barcelona, nació el proyecto "¿Quieres ser mi príncipe?" ( Barcelona 2006, www.quieressermiprincipe.com ).
Un proyecto que pretendo enmarcar dentro de una metodología muy precisa, y desdoblando la idea de investigaciones de tipo sociológico desde prácticas del artísticas. Podemos considerar este tipo de producciones post-artísticas o neo-mediales, ya que indagan en la naturaleza de la búsqueda con un formato artístico partiendo de estructuras muy primarias y humanas desde los new media.
"¿Quieres ser mi príncipe?" es un proyecto de carácter documentativo, con la herramienta de la exploración de información de un lugar en Internet como eje central para poder desarrollar, como pieza final, una documentación en formato Web, que contenga un libro digital y imágenes del proyecto.
La motivación que hace nacer el propósito, surge del interés por los contenidos de los anuncios de contactos en la Red dirigidos hacia el público homosexual masculino: un análisis del territorio, de los individuos, de las formas de presentarse y de un sinfín de cuestiones que me llevaban a poder descifrar como el homosexual se plasma en la Red para encontrar lo que desea de la forma más rápida.
Mediante un video-anuncio de presentación en la sección chico busca chico de www.loquo.com y la obtención de 512 respuestas en 7 días, una cuidadosa selección de 4 sujetos, y una documentación muy detallada sobre los sucesos acontecidos, me decido a realizar una Web que contenga las citas que he tenido con cada uno de estos individuos. El usuario puede votar y decidir quien prefiere que sea el príncipe del autor para ganar una cita con él. Es el interesado el que tiene la responsabilidad de poder decidir sobre la vida del autor y sobre la del sujeto.
El proyecto aún es vigente. En este instante existe la Web de las votaciones diseñada por la artista Natalia Pérez (www.samelife.com). Aún ha de elegirse el ganador, realizar la cita final documentada en vídeo y acabar de definir la Web que albergará todo el trabajo.
En todo este entramado milita el sistema moral de forma constante, aunque no esté bien definido. Durante la realización, las críticas de mis colegas no fueron pocas. Se habló de conciencia, de delicadeza, de gnosis, de respeto hacia los anunciantes, y sobre la capacidad de decidir sobre la vida de otra persona, y cabe decir que estuve tentado de tirar la toalla en un par de ocasiones. Pero aun no comprendo cual es la diferencia entre aceptar la manipulación por parte de estructuras basadas en el entretenimiento como las series de televisión y el intentar realizar un "experimento" para poder extraer conclusiones en el que trabajas con personas.
Con todo esto no pretendo posicionarme como manipulador o estafador, sino como alguien que recopila información a partir de un anuncio en una página de contactos gay. De hecho, al subir mi anuncio me expongo a varias cosas sobre mis imágenes y mi propia persona, ya que lo cuelgo en un espacio regido por una semi-anarquía.
Pretendo realizar un hecho para desenterrar conclusiones que veo que pasan desapercibidas. En un experimento con personas para extraer concusiones no es viable que las personas conozcan tal experimento, sino este ya no es factible desde un punto de vista investigativo.
No pretendo tratar a los seleccionados como ratas de laboratorio, porque no lo son, mi trato con ellos es de tu a tu, y sobretodo con una posición de oyente constante, intentando entender que les lleva a buscar pareja desde Internet.
Respecto al hecho de que uno de ellos pueda sentirse mal o esperar algo más de mi a nivel de relación, cabe destacar de las cuantiosas citas que tuve con los candidatos, los cuatro aspirantes finales fueron escogidos por la razón de poder establecer líneas de lejanía constantes para que ellos ni yo pudiéramos sufrir ningún daño a nivel afectivo. Y de momento funciona, llevo casi 9 meses de proyecto y ninguno de ellos se ha sentido mal, ni en las cuantiosas conversaciones mediante Messenger o en las citas posteriores. Para ellos soy un ciber amigo mas.
Con todo esto quiero decir que la figura de estafador de la que hablaba antes es muy cuestionable, diría yo que demasiado como para poder señalar quien hace el mal, quien estafa a quien y a que niveles de estafa nos estamos refiriendo. Porque yo me escandalizo mucho mas ante otro tipo de intervenciones llamadas de múltiples formas (léase TV, pop comercial, anuncios, comportamiento social de integración o política), que alguien que intenta extraer conclusiones con una metodología entre el arte y la sociología. Claro que ese es otro problema, que ambas disciplinas funcionan de forma paralela, y si se unen alguna vez, no es para interaccionar entre sí, ni mucho menos para retroalimentarse.
Intentar trazar un límite entre la experimentación de la alucinación de unos individuos para poderles generar unos pensamientos concretos y sacarles información sobre sus concepciones sobre el amor, la pareja homosexual masculina, y los espacios de contactos virtuales, es mi primera meta a conseguir, para poder redactar un libro sobre cibersociedades homosexuales y autoconstrucciones masculinas en Internet. Y para ello quiero realizarlo desde reglas o técnicas poco ortodoxas.
El proyecto se calcula que estará listo en un par de meses, y se realizará una presentación oficial donde invito a cualquiera a poder cuestionar, preguntar, debatir o discernir el proyecto.
Espero que con esta pequeña intervención socio-artística, pueda trazar al final, un pequeño mapa sobre límites de moralidad, hasta donde se puede llegar mediante el arte y la investigación, hasta donde se me permite establecer reglas de comportamiento, y donde hay tiendas sin control para enchufar billetes falsos.
Lo vimos en SALONKRITIK


