Más que vivir una fase de burbuja inmobiliaria, la ciudad-estado es toda ella una burbuja en pleno boom que compite con Abu-Dhabi por la capitalidad económica y turística de los Emiratos y de todo el Golfo. Ha sabido atraer inversores y capitales de todo el mundo mediante una serie de medidas hábiles: la creación de la aerolínea Emirates, fiable y lujosa, con conexiones a los principales aeropuertos; la ausencia total de impuestos; y una legislación light y de ética más que dudosa en torno a la propiedad y la contratación de mano de obra inmigrante.
En un intento por saltar a tiempo del comercio y la industria petrolera al turismo y los servicios, Dubai ha construido en los últimos diez años decenas de hoteles de lujo asiático, levanta ahora el edificio más alto del mundo y el primer hotel submarino, centros comerciales llenos a rebosar de primeras marcas occidentales y parques temáticos al abrigo de enormes cúpulas de aire acondicionado, donde se puede esquiar en montañas de nieve artificial desafiando los 50 grados en verano.
Redecora tu vida. En Dubai se hace dinero fácil y rápido, y muchos millonarios y medianos inversores de todo el mundo compran casas que hay que amueblar y decorar. Era cuestión de tiempo que el mercado internacional del arte contemporáneo siguiese a las grandes firmas de la moda, pioneras en esos asuntos -por supuesto, de Gucci a Prada, de Dior a Viktor & Rolf, todas tienen sucursales en la ciudad- y comprendiese que la región está llena de posibilidades.
Las casas de subastas se han encargado de tantear el terreno. El año pasado Christie?s celebró sus dos primeras subastas de pintura moderna en su nueva sede en Dubai, y este febrero Sotheby?s ha anunciado que se instalará en la vecina ?y rival? Abu-Dhabi y celebrará en 2008 una Semana Sotheby?s para ganarse al cliente local. Y no podía faltar, claro, la franquicia del Guggenheim-de-
Gehry de rigor, en un nuevo distrito cultural mucho más amplio ?sucursal del
Louvre incluida? cuyo proyecto acaba de hacerse público en Abu Dhabi.
«Pintura de embajada». Van abriendo también nuevas galerías de arte contemporáneo en la ciudad. Hasta no hace mucho, el panorama comercial se limitaba a tiendas de «pintura de embajada» en centros comerciales y a ventas de acuarelas en lobbies de hotel. Ahora galerías occidentales afianzadas -como la inglesa Albion- estudian abrir sucursal en la zona, y pisan fuerte galerías jóvenes como The Third Line o Bagash Art Gallery, gestionadas por una nueva generación de locales viajados y muy al tanto de los estándares del circuito internacional, dispuestos a satisfacer la demanda de un arte «regional» de apariencia moderna pero no indigesta, recubierto de un barniz glamuroso de alusiones no demasiado alusivas al «contexto del Medio Oriente» (en los Emiratos, desde luego, a pesar de una política de vista gorda que facilita los negocios, siguen vigentes leyes muy restrictivas en cuanto a esa noción ?tan occidental? de la libertad de expresión, que no siempre se aplican pero que podrían hacerlo en cualquier momento).
Y ahora, claro, llegan las ferias. A la de Dubai ?abrió del 8 al 10 de marzo? le ha salido ya desde su primera edición una versión alternativa en la ciudad, la Creek Contemporary Art Fair. Y la acompañarán en noviembre la feria Art Paris Abu Dhabi (directamente gestionada por el gobierno federal).
La DIFC Gulf Art Fair parte de la iniciativa privada de un equipo británico encabezado por el director John Martin, pero ha encontrado un apoyo decidido en el Centro Financiero Internacional de Dubai, una institución oficial gestionada por el gobierno (en un estado-empresa en que las inmobiliarias y las cadenas hoteleras más potentes, como Dubai Properties o Jumeirah, son dirigidas por un poder donde lo político y lo financiero es indistinguible). Ha contado con un plantel de patrocinadores envidiable (de Bloomberg a Goldman Sachs, de Sotheby?s a Artnet) y una selección de cuarenta galerías de todo el mundo (que se anuncia doble ya para la próxima edición).
Familiares de aquí y allí. Entre ellas, nombres familiares para el público occidental, de la británica White Cube a la austriaca Krinzinger; de la italiana Giorgio Persano a la neoyorquina Max Lang. También se ha procurado incluir a representantes del mercado regional, como la siria Atassi Gallery o la libanesa Sfeir-Semler. El arte contemporáneo de la India (que queda a menos de dos horas de avión de Dubai y es la big-next-thing frente a la que toman posiciones coleccionistas y marchantes avispados) está representado por galerías como Bodhi Art de Nueva Delhi o Chemould de Mumbai. Y hay también stands chinos, japoneses, rusos y coreanos: la feria no quiere desaprovechar el carácter de encrucijada de Dubai.
Salvo excepciones, sin embargo, ninguna ha querido arriesgar demasiado con un público que ha presumido poco avezado. Proliferaban los «clásicos fáciles» de la abstracción que a nadie ofenden -Vasarely, Alechinsky o Warhol, por ejemplo, que contaba con series de serigrafías con el signo del dólar en más de cinco galerías-, la pintura decorativa y las obras menores o rutinarias de artistas a la última (de Damien Hirst, por ejemplo, abundaban sus sempiternos lunares, incluso estampando un «mini» ideal para ricos herederos con el carné recién sacado). Pocas se animaban a mostrar trabajos o artistas de discurso más articulado, y, en general, se echaba en falta un esfuerzo mayor por trabajar con artistas del Medio Oriente o con obras con los pies en la tierra de la zona, tan sembrada de minas (los camellos dibujados de Calder en la Galerie Thomas de Múnich o el retrato de Arafat por Sugimoto en Albion no cuentan).
Un buen papel. En ese sentido, se agradecían las vídeo-proyecciones de artistas de la región seleccionadas por la interesante revista Bidoun. También los trabajos de la artista afgana Lida Abdul en Giorgio Persano, la selección de arte indio contemporáneo en Grosvenor Vadehra o los trabajos de Fouad el Koury en The Third Line. La feria, sin duda, se irá sofisticando con el tiempo y el desembarco de asesores, marchantes, intermediarios y demás: la clientela puede permitírselo.
Originalmente en www.abc.es


