El macroestudio, titulado Masa y poder, vería la luz en 1960, pero los trabajos intelectuales para la obra duraron diecinueve años. Canetti leía sin parar, filosofía, sociología, antropología, todo le interesaba y lo agotaba. Para hallar "alivio mental" a semejante tensión, comenzó a anotar casi a diario "apuntes" sueltos que apenas si tenían que ver con la obra que lo obsesionaba. Eran noticias breves, rápidas e imprevistas consignadas en pocas palabras, que a menudo adoptaban la forma de sentencias y aforismos, de diversa temática e índole: el amor, la muerte, el género humano; observaciones sobre su entorno o sobre sí mismo, o también fantasías, esbozos literarios y hasta microrrelatos. Ramalazos de espontaneidad que en un principio compartía con Veza y que, al cabo del tiempo, continuó escribiendo para sí mismo, puesto que se convirtió en costumbre y en respiradero necesario. Poco tenían que ver los "apuntes" con sus "diarios" propiamente dichos, a los que también se consagraba -éstos verán la luz en el año 2024-; en los primeros no consignaba acontecimientos cotidianos, y huía siempre de la primera persona del singular.
En Babelia hablan del último volumen editado en español de las obras completas de Elias Canetti, con sus aforismos, apuntes y textos fragmentarios. Canetti es uno de esos gigantes centroeuropeos venturosamente inevitables. Si no han leído nunca Auto de Fe, excaven de donde sea un par de semanas para hacerlo. Si lo han hecho, quizás sueñan como yo con hallar precisamente esas dos semanas.
El titular de este post es uno de sus apuntes. Se le podría decir que a) se equivoca por puro optimismo, o, seguramente, b) la "falsía" de ese futuro no lo hace menos terrible.
Otra cosita interesante en Babelia, un artículo de Carlos Monsiváis sobre la literatura cubana. No dice nada que nadie no sepa ya, pero acaso sirva para que alguien vaya y se acerque, al menos, a Virgilio Piñera.


