Supone un análisis curioso conocer las inquietudes que generamos en los adolescentes porque detrás de cualquier sueño juvenil hay una voluntad de ruptura y al mismo tiempo una "star", un modelo, en Alemania quizás Beuys, Baselitz o Tillman.
¿Quieren nuestros jóvenes ser como Barceló, Santos o Tàpies? Lo dudo. Y no porque estos no sean estrellas, o sean malos, o no nos gusten, sino porque nuestras "starlets" son los arquitectos, me juego la piel a que sí que encontraremos jóvenes que quieran ser como Miralles o Ferrater. Díganme, sino, por qué en la exposición 'Hammershoi-Dreyer' se habla más de RCR, los arquitectos de Olot que han diseñado el espacio, digo, el recorrido, que de Hammershoi o de Dreyer. Ojeen el 'Cultura|s' del 28 de febrero de 2007, o el 'Babelia' del 3 de febrero de 2007 (y no puedo negarlo, uno de los motivos por los que me acerqué a la exposición fue mi interés por este estudio de arquitectura).
Pero a lo que vamos, por casualidad coincidí con la visita comentada de los miércoles a las seis de la tarde y me sorprendió, hasta asquearme, el orgullo con el que la "Monitora", eso ponía en su acreditación, hablaba del montaje de RCR y de su COMISARIO, Jordi Balló, comisario en mayúsculas, cual Tito Valverde en la serie. La visita guiada se centraba en contar las excelencias del montaje de la exposición –arriesgadas e interesantes pero no siempre acertadas– y del programa de ésta –que, según la "Monitora", era ambiguo y complejo. ¡Qué placer ponerse a la altura de Dreyer y Hammershoi! Perdónenme pero no lo comparto. Y es que en breve, y a este ritmo, nuestros chavales soñaran en ser comisarios.
... desde REDMAGAZINE (con cariño, el nuestro)


