¡Señor! ¡Un buen fin de semana!
No demasiada gente y este es un tema que habría de pensarse. Pero bueno, fue una ocasión interesante y de aquellas que uno hubiera casi preferido estar entre el público que entre los ponentes. Francisco López, Javier Duero y un servidor trazamos una perspectiva de las Redes de Colaboración Cultural desde perspectivas bastante prácticas en el caso de Javier y de Francisco y un pelo más teóricas por mi parte. En cualquier caso, todos concluimos que, si bien las Redes Virtuales son lo nuevo, no lo son de manera absoluta que es necesaria la existencia de Centros físicos donde establecer contactos inter-personales (que van mucho más allá de lo puramente textual que funciona en la Red), que tienen a su vez un carácter de difusión, documentación y organización de iniciativas. Y también de la exposición de dichas iniciativas ante el público. El cual, a su vez, puede formar parte de una o varias Redes.
Hubo poca discusión pero ordenada y en esta fase y después de que los tres ponentes hubiéramos coincidido en la mejora de la situación concreta de Madrid y más en general de España, se vino a coincidir en que ha legado el momento de que una nueva generación empiece a montar cosas y a quejarse algo menos de lo complicado que es aquí todo. Javier Duero lo resumió de forma muy concreta: "Aquí lo que ha habido es mucha trinchera y muy poco esfuerzo".
Ese mismo día acabé intercambiando anécdotas de Siniestro Total, Anton Reixa y otros amigos gallegos comunes con la pintora Mentxu Lamas, acompañada por otro anecdotario andante, su marido el también pintor Anton Patiño. Ganaban ellos, por supuesto. Veníamos de ver una excelente exposición del artista hispano-berlinés Chema Alvargonzalez. Fotografías en la galería Oliva Arauna.
Esto fue el jueves. El viernes tocaba conciertos y peregrinación por Madrid. Primero los Radio 4 en la Heyneken. Bien, es la tercera vez que les veía, señal de que me gustan. Pero con todo y con ser un grupo de directo arrollador, no fue todo lo que cabía esperar. En primer lugar porque el sonido en este país suele ser muy bajo y sin embargo bastante dañino. El técnico de los Radio se tiró la mitad del concierto peleándose con las ecualizaciones y los niveles y al final logro que su trabajo se reflejara en el local y la gente comenzara a bailar de veras, cosa que debiera haber sucedido desde el primer momento.

