Las revistas de pago están en crisis: una crisis larga y profunda... que no da placer a nadie. Es el síntoma de una perdida de rumbo y Norte que no tiene más responsable que las políticas editoriales de unos medios, los impresos, que llegan tarde... mal... y nunca.
Nos hemos convertido en publicaciones prescindibles, sólo necesarias para pasar el rato mientras se espera turno para el médico -me decía hace poco el máximo responsable de un mensual-. Quizás porque en Internet se pueden encontrar gratis miles de cosas de cualquiera de los campos que nosotros ofrecemos de pago, quizás porque cada día se lee menos, quizás porque las promociones cada vez funcionan peor...
Lo publicaba hace unos días
Arsenio Escolar junto con la noticia del
cierre de la revista Gala y los datos penosos del
OJD. Venía a decir que la crisis de las revistas de pago es peor que la de la prensa diaria. De la segunda
hemos hablado hasta hartarnos. Aquí va mi opinión estrictamente personal sobre la primera.
Queridos editores de revistas: dejen de competir con las publicaciones online. ¡Llegan dos meses tarde! No me ofrezcan las primeras fotos del hijo de Angelina Jolie, hace dos meses que las he visto en
Just Jared y en
Go Fug yourself. En su lugar, ¿qué tal un repaso de su vida, obra y milagros o un divertido reportaje comparativo con Jennifer Aniston, desde el número de películas que ha hecho hasta el número de pie? No me vendan un reportaje fotográfico de las pasarelas de Paris y Londres porque hace dos meses que las he visto, en tiempo real, por streamming. Cojan esos trapos y contextualicen, comparen, dividan, asocien. Denme todo eso que yo no tengo y que no me da ningún blog: treinta años de experiencia trabajando en el sector, un grupo de profesionales trabajando a tiempo completo y dos meses de ventaja para meditar, construir y desplegar sus mejores armas. Algo que yo pueda recortar y guardar para más adelante. Algo valioso de verdad.