e-limbo, e-zine de informacion y analasis de modos de vida actual
 
25.07.2008 / Sesión no Iniciada 
_EXCESO

 _enviar articulo

e-mail emisor
e-mail receptor
Ayúdanos a evitar contactos automáticos
Anti Spam
Texto
 

En estos tiempos de hipercomunicación bastaría la invitación de enviar a un amigo cualquiera de los textos que consideres interesantes algo redundante: demasiada comunicación, demasiados textos y , en general, demasiado de todo.
Es posible que estemos de acuerdo... pero cuando encuentras algo interesante en cualquier sitio, la red, la calle, tu casa, o un lugar escondido y remoto, compartirlo no sólo es un acto (acción, hecho) de amistad o altruismo, también es una manera de ahorrar tiempo a los demás (y de que te lo ahorren a ti (si eres afortunado) a costa del tiempo que tu has podido derrochar (emplear) y el gustazo de mostrar que estuviste ahí (o donde fuera ) un poco antes (el tiempo ya no es más el que era).
Comparte con tus conocidos aquello que encuentras, es evolución.
3001, Odisea en la Galaxia
09-07-07 Arthur C. Clark  

 

A principios del siglo XX, James Elroy Flecker, cerca ya del final de su corta vida llena de magia, dirigía estas palabras al «poeta de dentro de mil años». «No me importa si tiendes puentes sobre los mares/ O si atraviesas sin peligro los cielos crueles/ O si construyes consumados palacios/ De metal o mampostería».

ACC

Bueno, puede que no hayamos tendido puentes sobre los mares, pero hoy
en día millones de personas atraviesan sin peligro los cielos crueles.
Y qué sorpresa se habría llevado Flecker al descubrir que, apenas 50
años después de su muerte, el hombre podía llegar a la Luna.



Este mero hecho confirma la futilidad de vaticinar lo que pasará en el
mundo dentro de un par de décadas, y no hablemos de cómo será en el
3001. ¿Hasta qué punto habría acertado un superviviente de la batalla
de Hastings -la única fecha que recordamos de nuestros años de colegio
la mayoría de los británicos- si le hubiesen pedido que se imaginase la
vida mil años más tarde?



Incluso hace dos siglos habría sido una empresa imposible, pues
prácticamente todo lo que ha dado forma al mundo moderno ha sido
inventado o descubierto a partir del año 1800. Y ahora, con la llegada
del microchip -el invento más importante desde la rueda- nos
encontramos ante otro importante salto histórico.



Pero antes consideremos una cuestión fundamental, menos ridícula de lo
que parece. ¿Seguirá existiendo Gran Bretaña en el 3001? No me refiero
como entidad política, sino como entidad física. Lo que es un hecho es
que las islas Británicas no se encontrarán donde están ahora. El
desplazamiento tectónico (es decir, el movimiento de las capas
continentales) las habrá empujado unos 20 metros hacia el este.



Sin embargo, éste es el panorama más favorable, pues nos hemos dado
cuenta hace muy poco de que vivimos en un universo muy peligroso. En el
último siglo se registraron tres o cuatro impactos de cometas o
asteroides de cierta magnitud, por suerte en zonas deshabitadas del
planeta. En septiembre, un asteroide de 500 metros de diámetro estuvo a
punto de chocar contra la Tierra; de habernos golpeado, se habría
producido una explosión millones de veces más potente que la bomba
atómica lanzada en Hiroshima. Las cicatrices en la faz de nuestra
vecina más cercana, la Luna, dan a entender que las colisiones han sido
muy frecuentes hasta ahora.



Y éstas no son las únicas sorpresas desagradables que nos depara la
Madre Naturaleza. Si dos estrellas de neutrones colisionaran a un par
de años luz del sistema solar, la emisión de rayos X y Gama sería letal
para todas las formas de vida, salvo las que viven en las profundidades
del océano.

Por supuesto, estas catástrofes se pueden considerar buenas o malas
según como se miren. Si la Tierra nunca hubiera recibido un fuerte
impacto de un cuerpo espacial hace unos 65 millones de años, una
pequeña criatura poco pretenciosa, parecida a un roedor, nunca habría
tenido oportunidad de convertirse en un ser más grande. Uno de mis
colegas lo ha resumido en una frase: «Los dinosaurios se extinguieron
porque carecían de programas espaciales».



Sin embargo, si queréis que os diga la verdad, ahora tampoco disponemos
de un buen programa espacial; nuestras actuales aventuras más allá de
la atmósfera parecerán algún día los viajes en globo del siglo XIX. De
hecho, es una buena analogía, pues el cohete puede cumplir en la
exploración del espacio la misma función que cumplía el globo en la
conquista del cielo. La llegada de un método de propulsión espacial
seguro y económico, basado en nuevos principios de física que ahora
examinan ingenieros y científicos con visión de futuro, es sólo una
cuestión de tiempo, no creo que sobrepase los 20 años. La NASA ha
creado el Instituto de Conceptos Avanzados(«Institute for Advanced
Concepts») para desarrollar la investigación de estas cuestiones.



A menudo escapa a nuestra atención que viajar en el espacio requiere
muy poca energía en comparación con los viajes en reactores a través de
la atmósfera terrestre. La imponente potencia y violencia del
lanzamiento del cohete Saturno V, que consumió miles de toneladas de
combustible para llevar sólo a tres hombres a la Luna, es una prueba
espectacular de nuestra incompetencia. Una vez que descubramos cómo
hacerlo, el mayor gasto de los viajes espaciales lo constituirán la
comida y la proyección de películas. (No se puede pretender que los
pasajeros se pasen todo el viaje mirando las estrellas o leyendo el
NASA Sutra, popular manual sobre la ingravidez).



Por tanto, la exploración -y posterior explotación- del sistema solar
será la principal industria del próximo milenio. Ya en el 2003 dos
sondas, enviadas por la NASA y la Agencia Espacial Europea, llegarán al
suelo de Marte. Las posibilidades van desde el uso de robots (siempre y
cuando la NASA haya aprendido la lección que se extrae de la pérdida
hace un año del Mars Polar Lander) hasta grupos de científicos
dedicados al estudio del entorno de Marte (como ahora hacen en la
Antártida) o la creación de colonias autosuficientes, e incluso la
modificación del ambiente de muchos planetas para hacerlos habitables
por los seres humanos.



¿Veremos repetirse la situación política terrestre en un escenario
astronómico? Resultaría ingenuo establecer paralelos: cualquier intento
de los colonos de la Luna o de Marte de independizarse de la Tierra no
tendrá probablemente carácter militar, sino cultural o económico. Sin
embargo, el homo sapiens, al ser una especie tan odiosa, no puede
descartar la primera opción. Ya se ha planteado la espeluznante
posibilidad de desviar la trayectoria de los asteroides para
utilizarlos como chantaje cósmico. De ahí la enorme importancia de que
nuestra especie colonice cuanto antes el sistema solar, ya que toda
nuestra suerte depende de un pequeño y frágil punto azul del universo.



Dentro de 1.000 años seguramente habremos llegado más lejos en la
exploración del espacio. Aunque nuestros viajes por el universo se vean
limitados por la velocidad de la luz, hay muchos sistemas estelares que
pueden alcanzarse en el plazo de una vida humana. Uno de los más
sorprendentes hallazgos de la última década ha sido la identificación
de planetas que giran alrededor de otros soles. Hace pocas semanas, un
equipo de astrónomos de Australia descubrió tres planetas, el más
cercano a sólo 50 años luz de la Tierra.



Esto aumenta las probabilidades de lo que podría ser el gran
acontecimiento del futuro, el contacto con otras civilizaciones, bien
de forma directa o mediante transmisiones de radio. Sin duda muchas
personas, atemorizadas por las películas de invasiones a la Tierra,
como Mars Attacks! o Independence Day, preferirán establecer contacto
con una llamada de larga distancia (preferiblemente a cobro revertido).
No obstante, pese a las afirmaciones de los pesimistas, el contacto
físico con otras civilizaciones es perfectamente posible y no requiere
tecnologías más avanzadas de las que hoy en día podemos imaginar. Por
tanto, antes del fin del milenio, puede que nos veamos enganchados a la
Internet galáctica, descargando enormes bibliotecas de numerosas
culturas extraterrestres. Este acontecimiento podría tener un impacto
enorme en la filosofía, la religión y la autoestima de nuestra especie.




Pocas supersticiones heredadas de nuestros antepasados tribales
sobrevivirán a las revelaciones que provengan del espacio. Me gustaría
pensar que los enormes bancos de datos de algunas civilizaciones
antiguas contienen la historia de la formación de nuestro sistema
solar, quizá incluso de nuestra galaxia. ¿Cuántas veces en otras épocas
exploradores del espacio han pasado por nuestro planeta y, tras tomar
los apuntes necesarios en su cuaderno de bitácora, han proseguido su
viaje a la búsqueda de nuevos conocimientos, lo que sin duda forma
parte de la constitución de las especies inteligentes?



Pero volvamos a Flecker. En la tercera estrofa pregunta a su
desconocido amigo del futuro lejano: «¿Aún tenéis vino y música,/ Y
estatuas y una amada de ojos brillantes./ Y ridículas ideas sobre el
bien y el mal./ Y plegarias para quienes están en los cielos?»



Lo que Flecker realmente se preguntaba era si su especie seguiría
siendo humana 1.000 años después. Yo, en cierto sentido, espero que no.
Como comentó en una ocasión el famoso antropólogo Konrad Lorenz: «He
descubierto el eslabón entre el mono y el hombre civilizado. Somos
nosotros».

Aun en el caso de que seamos civilizados dentro de 1.000 años, ¿seremos
la especie dominante del planeta? Muchos estudios sugieren que en algún
momento de este siglo la inteligencia de las máquinas podría superar a
la de los hombres. En ese momento cesaría la era puramente humana, para
bien o para mal. Tendríamos que compartir el planeta con otra especie
inteligente, quizá con varias.



¿Y qué será de las artes en esa era poshumana? La música sin duda
continuará, aunque su desarrollo es otra cuestión. La entretenida
diatriba de Constant Lambert, Music Ho! A Study of Music in Decline,
quizá fuera un tanto prematura en el año de su publicación, 1934 (sí,
1934), pero me pregunto qué habría pensado Lambert de los eructos que
oigo con frecuencia cuando enciendo la radio. Hoy en día la técnica
puede crear cualquier tipo de sonido, incluso muchos que no deberían ni
existir. ¿Quedan melodías por descubrir, producirá la época del futuro
obras a la altura de Greensleeves o la Toccata y Fuga en D?



En el siglo XX asistimos al advenimiento de un arte que seguramente les
habría parecido milagroso a nuestros antepasados: el cine. Es difícil
no sentir, al sumirnos en una amplia pantalla con sonido 3D, que se ha
alcanzado una cumbre en el desarrollo tecnológico. Pues en absoluto: el
próximo adelanto consistirá en la transmisión de sensaciones
directamente al cerebro, sin pasar por los ojos, los oídos u otros
dispositivos sensoriales con los que nos ha dotado la naturaleza.



Los feelies de El Mundo Feliz de Huxley sólo insinuaban esta
posibilidad en 1932, y el espectro de la «máquina de sueños» ha
fascinado y horrorizado desde entonces a los escritores de Ciencia
Ficción. Los teleadictos de hoy en día que de vez en cuando se
estremecen al ver películas en DVD nos parecerán atletas en comparación
con sus inmóviles sucesores que vivirán paralizados en sarcófagos
electrónicos.



Se puede afirmar que la mayor contribución de Gran Bretaña a las artes
es el inglés. (Soy consciente de que el continente ha hecho pequeñas
aportaciones a nuestro idioma). En la penúltima estrofa Flecker se
dirige a su invisible amigo como si fuera un estudioso de «nuestra
dulce lengua inglesa», dando a entender que podría ser una profesión
especializada dentro de 1.000 años. Sin embargo creo -y me estoy
arriesgando aunque con poco miedo de errar- que dentro de 1.000 años
habrá incluso más gente que hable inglés.

Y lo que también es importante, creo que podríamos entenderlos, cuando
hoy en día no podríamos entender a los angloparlantes de hace 500 años.
La llegada de la grabación de sonido quizá haya contribuido a fijar la
pronunciación, aunque por supuesto, nuestros descendientes tendrán
vocablos que nos dejarán perplejos. Es divertido hacer listas de
palabras y frases que carecían totalmente de sentido hace apenas una
generación. Mi ejemplo favorito: ¿A quién se le habría ocurrido antes
de 1970 que a comienzos de este siglo millones de personas pasarían
buena parte de su jornada laboral acariciando un ratón?



No obstante, aunque el inglés sobreviva como lengua, ¿habrá algún
vestigio del Reino Unido como entidad política dentro de 1.000 años?
Dudo que le quede un siglo de existencia. La idea de nación Estado ya
empezaba a desaparecer cuando Internet le atestó el golpe mortal.

En cualquier caso, la posibilidad más formidable del futuro sería que
algunas personas que hoy están vivas pudieran asistir a la llegada del
año 3001. Esto será posible si se consigue la inmortalidad biológica
descargando la mente en otro portador (quizá inorgánico) o reduciendo
al mínimo las constantes vitales. Por qué querría una persona pasarse
siglos y siglos durmiendo es otra cuestión, pero ¿quién duda que
abierta la posibilidad algunos exploradores quieran lanzarse al futuro
sólo por curiosidad?



Deseo suerte a todos aquellos que quizá puedan algún día refutar la
última estrofa de Flecker:«Como nunca podré ver tu rostro/ Ni nunca
podré estrechar tu mano/ Envío mi alma a través del tiempo/ y del
espacio/ Para saludarte. Ya comprenderás.»



   
 

Rating: 4 - 1 voto(s).

   
_COMENTARIOS
No existen comentarios.
Comentario / Comment:
  atención: para realizar comentarios tienes que ser usuario registrado.
        

_Servicios

test
Regístrate y disfruta de utilidades de administración y gestión de los contenidos de e-limbo*
Recibe las novedades en tu correo electronico.
El futuro está escrito en las estrellas... Horóscopo creado por J.G. Ballard y dedicado a todos vosotros.
Registrate y activa tu bitácora personal. Tu limbo singular en este multiverso de contenidos.
Aplicaciones y herramientas necesarias para navegar y utilizar los contenidos del limbo electrónico e internet (www).
Artículos de e-limbo* en formato PDF preparados para viajar y aportar información allá donde estés. (y seguir salvando árboles)
Empieza la mañana con un buen desayuno de noticias vía sindicación de los principales medios de comunicación seleccionados por e-limbo*

_e-limbo * apoya

test

_Multimedia

_AUDIO >
Muriel's Treasure with Irwin Podcast on WFMU.org from May 23, 2007 (Mommie Out de ...
_PODCAST >
Se cumple el tercer aniversario, nos hacemos viejos y torpes. Musica enviada por los oyentes de ...
_VIDEO >
In Radiohead's new video for "House of Cards", no cameras or lights were used. Instead, 3D plotting ...
Optimizado: Firefox, Safari, Mozilla, Netscape, Konqueror, Explorer. Resolución óptima: 1024x768
ISSN: 1885-5229    Aviso Legal e-limbo.com*