
Hace una semana
El Pais entrevistó a Eileen Gittins, fundadora de
Blurb, una empresa de autoedición de libros para un perfil muy autoedición: los blogs.
(...) el interesado se tiene que descargar un programa de software gratuito en la página de Blurb y se diseña el libro página a página con los textos e imágenes que desee. "Tenemos 150 diseños". Luego Blurb se encarga de la impresión, del envío a su propietario, pero también de la distribución en tiendas o de la venta en la propia página de Blurb.
La gente está acostumbrada a pagar por un libro, pero no por un blog. Nosotros le damos valor al trabajo en el blog". Pero hay más fuentes de interés: los fotógrafos, la gente con sus aficiones, especialmente los cocinillas, "y también las empresas que quieren tener un libro de presentación en vez de un folleto, por ejemplo, las inmobiliarias.
De este palo conocemos más a
Lulu que ya se ha elegido España como centro de operaciones europeo y que ha despertado el interés del perfil apropiado con un
estudio curioso: mientras que se publican más libros nuevos que nunca, la esperanza de vida del superventas -dicen- se ha reducido a la séptima parte de lo que era en 1960.
El estudio ha examinado -creo que entre otras cosas pero también puede que no- la lista de best-sellers del NYTimes y ha llegado a la siguiente conclusión:
The average number of weeks that a new No. 1 bestseller stayed top of the hardback fiction section of the New York Times Bestseller List has fallen from 5.5 in the 1990s, 14 in the 1970s and 22 in the 1960s to barely a fortnight last year.
La trampa es evidente: no sólo asume que la lista de ventas del NYT es el baremo universal de las ventas de literatura occidental sino que trata a los best-sellers como verdadera literatura, y no como lo que se compra para un anfitrión, un cumpleañero o el dia de la madre cuando vas corriendo hacia su casa y te paras en el Vips a resolver la papeleta.
Cory respondió rápidamente que las cifras no señalaban un descenso de popularidad de los libros sino todo lo contario: gracias a los nuevos canales de promoción y distribución, más libros se convierten en best-sellers lo que reduce los números pero aumenta las ventas a nivel más general.
Probablemente Cory tiene razon pero dudo que estas compañías de autoediciones asequibles contribuyan a reducir la venta de bestsellers, del mismo modo que los blogs no reducen la lectura de periódicos. Los que leían periódicos siguen leyendo periódicos y aquellos que compran libros para algo más que para regalar continuarán engrosando las filas de crecimiento de los no-bestsellers, que son los libros relevantes sin necesidad de promoción.
Solo que hay otra cosa: desde hace unos cinco o seis años se reeditan más clásicos que nunca. Y la Red ha disparado la demanda de títulos que solo existen en el mercado de segunda mano como, por ejemplo, los grandes clásicos de ciencia ficción. Y los comics, Mientras las tiendas de discos de segunda mano -especialmente las que se dedican a las rarezas- se han comido una ración de crisis mucho más grande que la de las tiendas tradicionales o las de vinilos para superdjs, las tiendas de libros de segunda mano viven un momento dulce, regadas principalmente por la blogosfera y su incesante labor de promoción de viejas glorias y títulos no comerciales. Ninguno de estos estudios habla de la segunda vida de los libros, o de la tercera o la cuarta.
Yo, que soy devoradora habitual, hace tiempo que compro sólo libros de segunda mano. Los compro en las librerías de segunda mano de la ciudad, que son de largo mis favoritas y ofrecen títulos mucho más interesantes que las de títulos nuevos y tienen más títulos en inglés. Y los compro por la red, principalmente por Amazon, porque son más baratos y languidecen sin gloria en algún almacén, un desperdicio de recursos que no merece la pena. Los que gustan mucho de leer saben que los libros tienen muchas vidas -se prestan, se regalan, se pierden, se recompran- pero son cifras que ni interesan a nadie.
Si mis consejos les saben a algo, les diría que se alejen del autoeditor de bloggers y prueben antes con la industria editorial independiente. O se autoeditan por su cuenta que les sale mucho mejor. Si algo como
ésto consigue llegar a los periódicos como
una idea rompedora y original es que todo es posible. Mucho más interesante me resulta
Future of the Book, un experimento con tan interesante que engancha sin tener que romper nada, ni siquiera las pelotas.
MAS:
El escritor en la blogosfera