tarde isolée, leyendo a estupenda, no me he podido resistir a buscar en el estante mi más reciente pequeña joya literaria
Mi padre siempre se fija en algún anuncio de la tele como ejemplo de familia feliz en la que todos hablan, ríen y bromean al llegar a casa. Le gustaría que le preguntáramos qué tal el día, que preparásemos la cena, que pusiéramos un bonito mantel y que cada uno se sirviera riendo.
Dice: "En las familias normales hablan unos con otros, se cuentan cómo ha ido el día. Me gustaría que de pronto dijeras: 'Venga, voy a hacer una buena ensalada'".
Valérie Mrejen, Mi abuelo

desde una óptica familiar postmoderna [?] en él cabe el mundo [de la infancia], con toda su inocencia pero con un plus de ironía [no] apta para menores
[me entero por e*limbo que Valéry Mrejen estuvo el año pasado exhibiendo alguno de sus vídeos en el Reina Sofía y lo único que me consuela de habérmela perdido -por desconocida- es recordar la presencia también en el Reina de Miranda July en el preestreno de Tú y yo y todos los demás), imprescindible relato artísticovisual que también trata de hilar encuentros entre estadios adultos y otros estadios, como ese lugar llamado adolescencia ]
la lectura ha sido estimulante, desenfrenada y reconcentrada, sustanciosa como chupetear cabezas de camarones para paladear el mar (y el contexto no nos permite estar nadando con chocos, [1] precisamente)
hay quien etiqueta los blogs de literatura oral, puede ser o no, en cierto sentido, esto se cumple en Valérie Mrejen por el flujo de su narración, entrecortada (fragmentada), resumida (condensada)
puede que la etiqueta diario sea también descriptiva (esté también muy cercana)
en cualquier caso, sería como una versión 2.0 | 0.2 del Libro de los Pasajes de Walter Benjamin
[...] el Libro de los Pasajes: un complejo artefacto urbano examinado en sus dimensiones materiales y simbólicas; no una ciudad, sino la espacialización del capitalismo y del arte moderno.
Beatriz Sarlo, La torpeza del destino
ese material [en] bruto con el que establecemos una vía de comunicación primaria en formato moleskine (tal vez esta sea una etiqueta mejor ajustada) y nos sumergimos, por ejemplo, en el mar

Así se cierra el círculo que, desde un estado en que las ficciones se nutrían de la transformación imaginaria de la realidad, nos hace pasar a un estado en el que la realidad se esfuerza por reproducir la ficción. Tal vez, a su término, este movimiento pueda llegar a matar la imaginación, a agostar lo imaginario y traducir de esta manera algo de las nuevas parálisis de la vida en la sociedad. Dentro del espacio urbano y del espacio social en general, la distinción entre lo real y la fición se hace imprecisa.
Marc Augé, La ciudad-ficción
[?] y qué es una óptica familiar postmoderna, algo tal vez más cercano a un laberinto [de pasiones] que a la telenovela, eso seguramente. hipertextualidades, en cualquier caso
[1] gracias, Inacito que estás en La Elipa
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